Anecdotario de una "Piratilla". Primeros días.
Participantes del FC Forum de Barcelona, me pidieron que, además de relatar los entresijos del mundo de las descargas, contara también las anécdotas más curiosas y divertidas que ocurrieron cuando formaba parte activa de este difícil mundo de la compartición de los estrenos de cartelera, y también me pidieron que me extendiera en detalles de cómo conseguíamos obtener esas copias privadas de películas que estaban en cartelera y como empecé a compartir en la red. Así que para no hacer tan aburridas las entregas prometidas mas teóricas, las iré entremezclando con narraciones del día a día de una “piratilla”, hoy por hoy, pirata autentica, con camiseta y parche, y por méritos propios por estar afiliada a dicha formación política. El título bajo el que recogeré estas experiencias, más simple que el mecanismo de un botijo, “Anecdotario de una piratilla”. Espero que os guste.
Anecdotario de una “piratilla”. Primeros días.
Cuando empezamos con los estrenos en animersion, no teníamos ni idea de cómo hacerlo. Hasta entonces, yo había convertido los DVD que alquilaba o compraba a un formato más ligero, XVID, o transformaba DVD y XVID a formato VCD, y compartía los resultados en nuestra comunidad, animersion, de la que en aquel entonces formaba parte como un usuario más, participando en el XVID y el VCD Team. Aún no formaba parte de la administración de la comunidad.
Un buen día, y cuando únicamente sabía convertir a VCD, cayó en mis manos un DVD descargado de un tracker francés, de una película horrible que estaba en cartelera y de la que ya ni recuerdo su nombre. Después de estar 24 horas descargándolo, y pensando que era un fake (el contenido no se corresponde con lo que su nombre indica), estaba en francés e inglés. El único montaje que había en la red en español, su video era un screener. Así que convertí a DIVX ese DVD, llamando a mi primo por teléfono, que me enseño a utilizar de una forma chapucera el paquete Gordian knot.
Después de unas cuantas horas de instalaciones y errores, y unas 12 horas de conversión, mi Pentium III sacaba un video medio decente y echaba humo por todas partes. Sin tener ni idea de cómo sincronizar, nos pusimos manos a la obra, y con el audio del screener y algunas nociones de Adobe audition, conseguimos, con muchos sudores, encajar el audio en el video, con la suerte, que únicamente hubo que insertar un retardo y algún pequeño ajuste. Al compartirlo, empezaron a llamarnos de todo, que si era un fake, que si no podía ser verdad, que las capturas que enseñábamos estaban retocadas con photoshop, hasta que un usuario se lo descargó y lo dio por bueno. Momentazo de gloria en el que sentimos el odio profundo del resto de webs. Nos habíamos adelantado, y sin saberlo, nos habíamos creamos competidores y “enemigos” en la red. Ese día, nació el ART (Animersion Releasers Team), aun sin saberlo ni yo misma.
Desde este primer estreno hasta la creación definitiva del ART, sucedieron muchas anécdotas, que poco a poco, iré rememorando. Cierres de webs históricas, piques entre páginas en los foros, detenciones, discusiones sobre la legalidad de los estrenos y un sinfín de curiosidades.
Llego un día en el que las páginas de estreno, se quedaron prácticamente en una. Cerradas páginas que hicieron historia, tanto en la red como en los medios, como fueron fenixp2p, o estrenosdivx, princesa, y Don en el recuerdo, solo quedo todotorrente. El ART había dejado de funcionar durante un tiempo, por problemas personales. Y no teníamos audios propios. Al quedarse sólo esta web, los estrenos tardaban infinito en descargarse. La calidad, como no había competencia, era muy baja y los audios, ininteligibles: No se entendía la mitad de las conversaciones.
Esta web, tenía que rentabilizar esos estrenos, y para ello, limitaban las descargas hasta el punto de tardar 3-4 días, para que ninguna web más la tuviera en los primeros días, y todas las visitas recayeran en esta. En esa época, un estreno, podía tener fácilmente 400.000 descargas, provenientes de todas partes del planeta (si, América latina, es muy grande y allí, las descargas forman parte día a día). En esa época, a los capturadores de audios, se les pagaba y bien además. Si al mismo tiempo, ese capturador era capaz de sincronizar, recibia mucho más. Un personaje anónimo, que jamás pude identificar, pero que pertenecía al mundo de las webs, nos llegó a ofrecer, tiempo después cuando el ART estaba en su apogeo y dominaba la técnica, 500 euros por estreno, que obviamente, rechacé. Eso hubiera supuesto, unos 1000-1500 euros al mes. Toda una tentación.
En este momento, con una sola web con enlaces a estrenos, que se descargaban a velocidad de tortuga, cual ave fénix, resurgió el ART, esta vez, con equipos propios de grabación, ya que sin audios, no había nada que hacer. Nos sentíamos como los Robin Hood de la red, solo que no robábamos, sino compartíamos.
Un sábado cualquiera, y después de leer muchas recomendaciones, tarjeta de crédito en mano, acudimos a un Sony Center, situado al lado de uno de los cines donde se emitían películas menos comerciales. Salimos con un minidisc Sony, un Hi-MD bajo el brazo, y con su micro correspondiente, con pinza, para enganchar en cualquier lado. Y por la tarde, decidimos ir a estrenarlo, después de realizar unas pruebas absurdas grabando de la tele, y satisfechos con la compra, de más de 500 euros en total entre el micro, el minidisc y dos o tres minidisc vírgenes. Este minidisc tenía la ventaja de poder pasar directamente por USB la grabación al PC, sin tener que utilizar las salidas de audio conectadas a la tarjeta. Esto hacía que no se perdiera calidad en dicha transferencia, además de tardar unos 15 minutos en estar completamente volcado.
Una película, en la que el protagonista era Kevin Costner o Richard Gere, y en la que por los nervios de novata, los primeros minutos, se escuchaban de pena. No puedes mover el micro mientras grabas. Eso lo aprendí ese día. Si la película empieza, no te muevas, deja el micro en algún lado, y a relajarse viendo la película. Ese mismo día, use ese ya famoso bolso de Prada, que después utilizace habitualmente y que con el paso del tiempo, se convirtió en un talismán. Siempre me acompañó y todavía lo guardo, aunque está ya muy viejo.
Me dio suerte, aunque no era un Prada autentico, como no podía ser de otra manera. Provenía del Top manta italiano, regalo de unas vacaciones en Roma. Ese audio, sufrió un auténtico proceso de restauración digital, usando adobe audition y cortando una de las primeras escenas, de unos 40 segundos de duración. Primera lección aprendida: mientras grabas, si tienes el micro cerca, no respires, no te muevas, no pestañees, no duermas ni ronques aunque la peli sea un tostón, y sobre todo, apaga el móvil… (Aunque esto te lo recordaban en el cine antes de empezar la película). También Las palomitas y el crujir de las gominolas de tus vecinos de butaca, son algo inevitable y que despiertan tus más bajos instintos asesinos. Si además, se acompañan con pataditas en la butaca, solamente la lección uno te retiene en tu butaca para no saltar a la yugular del vecino: no puedes moverte ni para ir al baño.
Segunda lección aprendida: había que evitar las sesiones masificadas, y estar lo más lejos posible de todo espécimen humano con palomitas, bolsas de gominolas, niños, grupos de adolescentes que van narrándote la película, incluso antes de que suceda la escena y que además, se la cuentan a su vecina por el móvil, gritan como descosidos, y ríen a carcajadas, como si jamás hubieran escuchado un chiste. También hay que huir de las parejas dándose el lote, suelen ser ruidosas, y se mueven, dando pataditas tambien al asiento. Lo más idóneo, eran las primeras filas, que solían estar vacías.
Tercera lección aprendida. La calidad, también depende del cine escogido. Si no es un THX real, como ocurre en los kinépolis, el audio final no es tan bueno.
La cuarta lección, es más evidente. La imagen importa, y sobre todo, en estos tiempos, más aún, si te has de sentar sola en las primeras filas. No había que dar imagen de friky, ni resultar sospechosa. Un atuendo de maruja aburrida si iba a sesiones de tarde, o mujer fatal si eran de noche, eran de lo más apropiado, así que iba alternando, aunque nunca llegue a combinar ambos y jamás me presente con chándal + tacones de aguja, más propio de una visita a un Mercadora que a un cine. Las sesiones de mujer fatal, me trajeron algún problemilla con algún acomodador, aunque estaban más pendientes de la raja de la falda que del minidisc con su micro camuflado en el bolso de “Prada”, al que no le cabía un adorno mas, con un candado enorme, y que cumplía perfectamente su función: Era imposible distinguir un pequeño micro entre tanto abalorio.
Esa primera vez, al llegar a casa, con el audio en mano, y una vez sincronizado, con técnicas que todavía no dominábamos, y con la que se tardaba bastante, conseguimos ser de los primeros en compartirla. Eso nos dio moral, y dio paso a una de las anécdotas más divertidas que recuerdo.
Al día siguiente, y animados por los buenos resultados, decidimos ir a por una de las películas que todavía no estaba en la red, y se emitía en pocos cines. A la entrada de ese cine, situado cerca de la tienda Sony, podía contemplarse la mayor extensión de mantas de toda la ciudad, todos los tamaños y colores. Es curioso, pero todavía hoy, la puerta del cine acoge a la mayoría de manteros de la ciudad, vendiendo las películas de estreno junto a paradas de bolsos, algunos de “Prada”. Uno de estos manteros, se me acercó, y me ofreció, justo la película compartida el día anterior! Momento desternillante, porque no se me ocurrió más que decirle… “Ya la tengo”. Y él me repetía una y otra vez, “imposible, imposible….” Quedaba bonita con su caratula a todo color. El como se hacen los manteros con esas copias, lo narrare mas adelante.
Este cine, tenía cámaras en las salas, con lo que la adrenalina se disparaba, y también la imaginación. Antes de entrar en sala, era obligada una visita a los baños, para preparar ya todo el equipo, empolvarte (norma cuatro, la imagen, si importa) y salir tapando el micro hasta estar sentada. Era todo un ritual que finalizaba cuando se apagaban las luces y dejaba el bolso en la butaca del al lado, justo en el lado contrario de donde estuviera la cámara.
Las butacas, eran de las que se plegaban cuando no había nadie sentado, con lo que el bolso quedaba en la parte superior, bastante visible. No podías fallar al dejarlo. Tenías que colocar el bolso a la primera, sin que fuera demasiado evidente el micro, y no tocarlo hasta el final. Y cuando llegaba el final, y nada más encenderse las luces, había que recogerlo a toda prisa, tapando el micro con una mano, y con la otra, colgarte el bolso al hombro, para salir silbando por la puerta de la sala, que daba a una escalera interior. Una vez fuera del cine, me sentía segura y a salvo. Ya entonces, metía el micro en el bolso y cogía el autobús. De camino a casa, escuchaba la grabación, con los dedos cruzados, por si había fallado.
Si todo había salido bien, empezaba la segunda fase: Sincronizar el audio con el video que previamente, había convertido a XVID.
...... En dias posteriores, mas entregas.
jaj, como siempre, aumentando el numero de amigos.
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1 comentario
Posteado el 20.11.11 a las 10:46 por victor [Visitante]muy bueno amparo tu si que vales victor













