Descargas Directas, Los usuarios SI estan dispuestos a pagar cifras razonables por unas descargas de calidad. Lo que no nos cuentan.
Segunda publicación del día, dedicada a una de las noticias que ocuparon las secciones tecnológicas en el día de ayer, Domingo de Ramos, y es que, las webs de enlace y tecnologías de intercambio, están de plena actualidad.
El primero de los reportajes, a mi gusto bastante acertado y bien documentado, lo publicó Ramón Muñoz en el País, bajo el título de "Los amos opacos de Internet".
Nos sirve de antesala para preparar el artículo de la detención de Isra, "Tiplorita" y nos permite extraer unas cuantas conclusiones:
La primera es que los usuarios, al contrario de lo que afirman los detractores del p2p, SI están dispuesto a pagar por un buen servicio. Los sistemas de descarga directa, con un coste razonable, ofrecen una serie de ventajas frente al p2p tradicional. No solo es la velocidad y la fiabilidad, como apunta Ramón, es que además, el que descarga, no tiene que mantener un ratio de compartición, una losa para conexiones con mucha velocidad de bajada y poca de subida.
Tiene otra gran ventaja, que como Ramón no comenta en su artículo, lo hare yo. Mediante el empleo de software como Jdownloader, es posible automatizar todas las descargas, con las evidentes ventajas para quien no posee cuentas Premium, y al mismo tiempo, proteger los enlaces del borrado de que realizan estas webs cuando reciben una solicitud de por parte de las entidades de gestión. Mediante la creación de un único archivo dlc es posible encriptar y ocultar los enlaces de descarga directa originales. Los archivos " .dlc " son simplemente, "contenedores de enlaces encriptados", lo que hace imposible visualizar los enlaces originales, y por tanto denunciarlos para su eliminación, ó conocer al uploader original del archivo.
La segunda conclusión, pese a ser descarga directa, las webs siguen ofreciendo sólo enlaces. Y los usuarios que almacenan contenido en estos discos duros virtuales, siguen compartiendo su copia privada. La única diferencia es el lugar donde se almacenan los contenidos, aspecto completamente irrelevante en una situación penal o civil. Tampoco es posible acceder siempre y desde todos los lugares a estos enlaces, ya que pueden ser borrados, estar saturados los servidores, o cualquier otra razón que lo impida.

Aún en el caso de percibir ingresos por las descargas que otros usuarios realicen de estos contenidos, tampoco se puede afirmar con rotundidad que el usuario que esta compartiendo esos enlaces es el usuario que ha almacenado el contenido en el disco virtual, puesto que cualquier usuario puede copiar esos enlaces y compartirlos en otra web o foro. Tampoco el uploader esta cobrando al usuario que descarga por realizar esta descarga. Simplemente, recibe una comisión por parte de la empresa de Descarga Directa, que, como apunta Ramón, es quien se lucra. Publicidad en la pagina de enlaces, o comisión por los usuarios que descargan, ingresos que no PROVIENEN DEL USUARIO QUE DESCARGA EL ARCHIVO.
Además, ni siquiera se almacena la IP, y de todas formas, aun almacenando la IP, este dato apuntaría a quien esta abonando una conexión a internet, que no tiene porque ser quien ha almacenado dicho archivo en el disco virtual de estas empresas. No es un dato definitivo, pensemos en redes wifi abiertas y sin protección, routers desprotegidos, universidades, residencias y conexiones compartidas, etc. También puede darse el caso de cuentas Premium utilizadas por personas que no son el contratante (cuentas hackeadas), o cuentas compartidas entre varios.
Para rematar el caos, tampoco se puede establecer una asociación clara entre las cantidades percibidas por las descargas y los contenidos descargados. La mayoría de uploaders que utilizan sistemas de descargas directas, comparten todo tipo de contenidos y perciben unos ingresos globales por todo, no se especifican en detalle a que archivo corresponde. Dichos uploaders suelen compartir desde software libre, películas, música, distribuciones Linux, música copyleft, etc. Las empresas de descarga directa se limitan a acumular el importe conforme a las descargas, y a abonar un total sin especificar a que corresponde exactamente cada céntimo de euro.
En pocas palabras, es imposible conocer con certeza tanto quien ha sido el uploader original, únicamente, quien va a cobrar por esas descargas, ni porque descargas se está cobrando una cantidad (es imposible separar cada centimo del global percibido y asociarlo a una descarga en concreto)
Y la tercera y última conclusión, es que pese a todas estas buenas noticias para la comunidad p2p, las páginas de enlace, como generadoras de contenido, siguen siendo necesarias mientras la Industria Cultural no tenga alternativas factibles a las webs de enlace (por precio, variedad y calidad de contenidos). Si los usuarios prefieren abonar una cantidad en cuentas Premium, para no tener problemas de ratio (única ventaja sobre un buen tracker privado), resulta cuanto menos complicado pensar en que estos mismos usuarios, generen y compartan sus propios contenidos en buscadores, donde ni siquiera pueden recibir un simple "Gracias". Las webs, queremos o no, serán necesarias mientras la entrañable mula, por generación espontanea, cree dichos contenidos.
Mas amigos cada día... Nos vemos muy pronto en el siguiente artículo.
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