¡Copiad, malditos! Las reacciones.
Después de la emisión en Televisión Española del Documental ¡Copiad, Malditos! , el primer contenido bajo licencia Creative Commons (BY/NC 3.0 Unported) emitido por Televisión Española, se han generado todo tipo de reacciones, tanto a favor como en contra. Lo cierto es que el documental va camino de convertirse en todo un éxito de audiencias, con un 1.8% de share y 342.000 espectadores.

RTVE en su propia página indica que está libre de derechos y que los usuarios pueden descargarlo gratuitamente. Concretamente, el tipo de licencia (BY/NC 3.0 Unported) de Creative Commons, permite compartir, copiar, distribuir, ejecutar y comunicar públicamente la obra y hacer obras derivadas, bajo las condiciones de que se debe reconocer los créditos de la obra de la manera especificada por el autor o el licenciante (pero no de una manera que sugiera que tiene su apoyo o que apoyan el uso que hace de su obra) y no se puede utilizar esta obra para fines comerciales.
¡Copiad Malditos!, dirigido por Stéphane M. Grueso y coproducido por Televisión Española simplemente intenta explicar cómo funciona la ley de la propiedad intelectual y sus modelos de gestión de derechos de autor, al tiempo que narra de forma cronológica el camino legal seguido para licenciarlo bajo Creative Commons (BY/NC 3.0 Unported). Concluye confirmando que hoy por hoy, es posible una alternativa al modelo de gestión del Copyright (Todos los derechos reservados).
Pueden consultarse todas las reacciones al documental que están siendo recogidas en este enlace, cuyo blanco de críticas ha sido la propia RTVE.
Sus detractores se llegan a cuestionar el papel de RTVE como Servicio Público por su coproducción y emisión. Dos de los principales conductores de este documental, los abogados David Bravo y Javier De la Cueva, son conocidos opositores a la “Ley Sinde” y defensores de otros modelos de gestión de derechos de autor y distribución de contenidos distintos al copyright. No es la primera vez que David Bravo aparece en los medios públicos y realiza declaraciones de este tipo, anteriormente ya había participado en otros programas de RTVE, como “59 segundos”, emitido el 16 de Diciembre de 2009, o “Enfoque”, de la 2, emitido el 23 de Febrero de 2005.
Alejandro Sanz ha cuestionado, en este tweet, la labor de RTVE como servicio público: “Ayer se emitió un documental en tve2 "copiad malditos" en el, se llego a decir que los artistas somos los vulneradores de los derechos fundamentales de los EspaÑoles.. En fin, ante semejante burrada solo me queda lamentarme por el posicionamiento de nuestra television publica que se supone eso.. Publica.”.
Antonio López Herreros, en este artículo en su blog, va mucho más lejos, acusando a la televisión pública de posicionarse a favor del Copyleft (cuando solo ha licenciado así uno de los cientos de programas y documentales que ha producido) y presentar una visión sesgada y parcial de los derechos de autor.
A otros documentales producidos por RTVE, como Informe Semanal, las entidades gestoras de derechos de autor, en cambio les niegan su licencia copyright, y no cobran por ello derechos de autor.
Ibercrea, por su parte, arremete contra RTVE con el siguiente titular “Televisión Española coproduce un documental militante”, especialmente por la presentación de dicho reportaje en su web, que, según Ibercrea contiene afirmaciones erróneas, y por este motivo acusa a RTVE de falta de rigor informativo, cuando claramente es un documental de opinión, donde RTVE no está realizando, ni lo pretende, servicios informativos. Se está atacando a RTVE, sin distinguir la información de la opinión vertida por los participantes ejerciendo su derecho a la libertad de expresión, por coproducir y emitir un documental cuyo contenido es responsabilidad íntegra de su director, Stephane M. Grueso, como él mismo ha aclarado.
Sin embargo, no se produjeron reacciones similares, ni se alzaron voces críticas cuando se emitió en la televisión pública, el programa “centros en red”, con el tema “¿Cómo se gestionaran los derechos de autor en el futuro?”, en Mayo de 2010, con una visión totalmente opuesta, donde únicamente se habló de los derechos de autores en copyright, con representantes de EGEDA, la SGAE, un autor, y un letrado, con una visión totalmente propagandística de este modelo de negocio y de gestión de derechos de autor, llegando el letrado invitado a afirmar que “La tecnología no es neutral” , y en el que verdaderamente existen muchísimas más incorrecciones e información poco veraz y rigurosa. En televisión española, en su servicio a la carta, está disponible este documental, accesible clicando en este enlace.
En ambos casos, los participantes han hecho uso de su derecho a la libre expresión, para manifestar sus opiniones, tienen una duración parecida, una temática similar y en los dos, el tema central gira alrededor de los modelos de gestión de derechos de autor (aunque en el programa “centros en red” el modelo copyleft ni siquiera se menciona como opción de futuro).
Si ya hubo un programa sobre el modelo de gestión en copyright, ¿por qué la televisión pública no iba a emitir y producir un segundo sobre el modelo copyleft?
RTVE, como servicio público que es, puede y debe producir y/o emitir cualquier contenido audiovisual que preste dicho servicio al ciudadano, siempre bajo el marco jurídico del que se le ha dotado.
El artículo 2 de la Ley 17/2006 establece:
El servicio público de radio y televisión de titularidad del Estado es un servicio esencial para la comunidad y la cohesión de las sociedades democráticas que tiene por objeto la producción, edición y difusión de un conjunto de canales de radio y televisión con programaciones diversas y equilibradas para todo tipo de público, cubriendo todos los géneros y destinadas a satisfacer necesidades de información, cultura, educación y entretenimiento de la sociedad española; difundir su identidad y diversidad culturales; impulsar la sociedad de la información; promover el pluralismo, la participación y los demás valores constitucionales, garantizando el acceso de los grupos sociales y políticos significativos.
Asimismo, el artículo 3.2 de la mencionada Ley determina los principios que deben regir el ejercicio de la función de servicio público de RTVE. De forma resumida, los relacionados con la función pública de RTVE y que tienen que ver con la emisión del documental, son:
b) Garantizar la información objetiva, veraz y plural, que se deberá ajustar plenamente al criterio de independencia profesional y al pluralismo político, social e ideológico presente en nuestra sociedad, así como a la norma de distinguir y separar, de forma clara y perceptible, la información de la opinión.
c) Facilitar el debate democrático y la libre expresión de opiniones.
m) Difundir el conocimiento de los derechos de los consumidores y usuarios, así como desarrollar procedimientos que garanticen el derecho de réplica.
El texto legal completo puede consultarse en este enlace
Así pues, no parece que RTVE haya dejado de cumplir su función de servicio público por la coproducción y emisión del documental ¡Copiad malditos!, pero obviamente está ofreciendo una oportunidad más de ataque a las productoras audiovisuales que buscan el desmantelamiento del sector público de comunicación, al emitir y producir un reportaje donde se ofrecen alternativas al modelo de gestión de derechos de autor con copyright.
Alternativas por las que las entidades de gestión no recaudan, ni tampoco los editores y distribuidoras e intermediarios perciben ingresos.
Esto es lo que ha desatado todas las alarmas, porque además, pierden el control del mercado. ¿Qué ocurriría si de repente, y gracias a la red, empiezan a ser conocidos determinados autores y sus obras se extendieran tanto como las de sus asociados? Además de no percibir los ingresos generados por la gestión de estos derechos, estos autores podrían ser una real y auténtica competencia para sus asociados, lo que conllevaría una pérdida del control del mercado y su distribución.
¿Por qué os dejáis copiar, malditos?
Una de las razones esgrimidas para la defensa del modelo copyright, es que si el autor no obtiene ingresos por su trabajo, no puede producir: Nadie trabaja gratis. Esto es obvio, pero estas declaraciones, en el contexto del modelo copyright tendrían su razón de ser si todo autor o creador estuviera respaldado desde un principio por toda la cadena involucrada en el proceso para que la obra de un autor llegue al mercado: Es decir, si un socio presentara una obra o proyecto de obra, y en ese momento, recibiera todo el apoyo de distribuidoras, editoras y promotoras para lanzar su obra.
Pero la triste realidad es esto que no es así. Únicamente se produce, distribuye o promociona aquello que se considera ya vendido a grandes masas. Nadie arriesga con un autor novel y desconocido y es muy difícil, por no decir imposible, para un autor novel y desconocido llegar a vivir de su trabajo. Por esta razón, se están imponiendo estos nuevos modelos de gestión de derechos entre autores que desean dar a conocer su obra, sin tener que realizar grandes inversiones totalmente fuera de su alcance. Pueden a través de la red y utilizando estos modelos, darla a conocer, y por qué no, soñar con el éxito algún día. Si la obra gusta, posiblemente puedan percibir ingresos por la realización de conciertos o venta de merchandising, o llamar la atención de alguna productora. Es el camino contrario: Como siendo socio de una entidad gestora, al no ser conocido por las masas y tener garantizadas unas cifras mínimas de ventas, no percibo ingresos, ni se me financia, ni mi obra se distribuye, voy a distribuir libremente mi obra producida con mis propios medios, para así, poder percibir ingresos por otros conceptos, y quizás, algún día, alcanzar la fama, que de otro modo se les niega.
Pero no todo es un camino de rosas a la hora de crear un producto Copyleft. En el documental ¡Copiad malditos!, se exponen solo algunos de los trámites legales que deben salvarse. Por ejemplo, en el caso de un autor pequeño que desee autoeditar sus canciones, las dificultades se complican, sobre todo en la fase de edición. Aun habiendo registrado la obra en el registro de la propiedad intelectual, deben acreditar mediante un documento de renuncia su no pertenencia a una sociedad de derechos de autor para que la empresa fabricante de los CD pueda lanzar el producto terminado, ya que antes debe de abonar los gastos de derechos de autor a la correspondiente Sociedad de autores. Por tanto, será necesario acreditar que no se pertenece a ninguna, puesto que la Ley de la propiedad Intelectual le cede a estas entidades la gestión de los derechos de los socios, no de TODOS los autores, con un efecto retroactivo de 5 años. Esta matización de los cinco años, es importante, ya que si un autor que no es socio de una entidad de gestión de derechos de autor con Copyright crea alguna obra y posteriormente se hace socio de alguna, automáticamente esta entidad pasa a tener derechos sobre las obras creadas durante los cinco años anteriores y puede reclamarlos al sello que editó estas obras en su momento. También es conveniente recordar que, si bien no es obligatorio ser socio de una entidad gestora de derechos de autor, para no serlo, hay que renunciar por escrito.
Aun así y pese a todas las dificultades que entraña el crear, editar una obra bajo licencia Creative Commons, muchos autores se han decantado por este sistema, para dar a conocer su obra y obtener unos ingresos a base de conciertos y merchandising, ingresos que de otra forma no obtendrían.
¿Por qué existe tanto interés, en algunos sectores, en la desaparición de la Radio y la Televisión pública?
Ya se han convertido en algo habitual los ataques a la Radio y Televisión pública. Y es que existen muchos intereses en que desaparezca. En los últimos tiempos, se ha intensificado esta presión, al igual que con las descargas en Internet. En Diciembre el PP presentó el proyecto de Ley para suprimir uno de los dos múltiples asignados a RTVE. Casi a la par, en Febrero, veía la luz la Ley Sinde en el Congreso, aprobada por 323 votos a favor -PSOE, PP y CiU-, 19 en contra -PNV, ERC, IU-ICV, BNG, CC, UPyD y Na-Bai- y una abstención. También se ha intensificado la presión por privatizar las televisiones autonómicas, y dichas medidas forman parte de algunos programas electorales con vistas a las elecciones autonómicas de Mayo de 2011.
Y es que la televisión pública, aunque tocada por la supresión de la publicidad, -su principal fuente de ingresos-, sigue siendo líder de audiencias.
Si desapareciera la televisión pública, y también las webs de descargas en internet, todos los contenidos quedarían en manos de las televisiones privadas, principales clientes de las majors, y de las plataformas corporativas en internet, que previsiblemente continuarían con el mismo modelo de distribución actual.
Para entender todo este complejo entramado de intereses, reproducimos parte de un artículo escrito por Josep Jover, el abogado que le ganó el pulso del canon digital a las entidades de gestión españolas ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), concretamente los párrafos que tratan sobre los derechos televisivos sobre las series y de las salas de cine sobre las películas.
“Las “Major” los grandes estudios norteamericanos tienen para los “países colonizados” la misma política. La producción se compra por lotes de películas, Para comprar un exitazo, el exhibidor viene obligado a comprar entre 13 y 26 films de los llamados de “serie B”. La finalidad es clara: dar salida económica a muchas películas de segunda fila al mismo tiempo que colonizan los gustos de los espectadores y ahogan la producción nacional al ocupar las salas de proyección. Es un “círculo virtuoso”.
Pero negocio más grande aún, es el negocio de las series de TV. Las Majors estaban acostumbradas a vender en lotes, series y películas de las productoras americanas a las TV nacionales. Hasta ahora, las televisiones compraban a precio de oro “estrenos” de películas y series que exhibían y reciclaban… y volvían a exprimir. El ciudadano tenía que esperar a que las emitieran en algún canal de la cadena en cuestión y tragarse toda la publicidad. Esta es la base del concepto multicanal de TDT, actualmente en quiebra.
Hoy, los fans de las series, las visionan por internet prácticamente en tiempo real, sin publicidad, a su estreno en los canales norteamericanos… y cuando llegan a España… ya son viejas. La Ley Sinde es la “Wiki-imposición” de “la Majors”.
Las presiones al Gobierno para la aprobación de la llamada “Ley Sinde” salieron a la luz cuando se publicaron los cables de wikileaks, en poder de el país, en los que la Embajada de Estados Unidos en Madrid convirtió la lucha contra la piratería en Internet en una prioridad y que diseñó una minuciosa hoja de ruta que incluía encuentros con ministros, secretarios de Estado y mandos intermedios de Cultura e Industria para amparar una ley anti-descargas.
Como clientes de las majors, las cadenas privadas españolas han ido estableciendo acuerdos de distribución de series y películas en los últimos tiempos. Entre otras, La sexta, en Enero de 2011, reforzó sus acuerdos para la distribución de Series y películas. Telecinco lo hizo en octubre de 2010. En Febrero de 2011, Jorge del Corral, secretario general de UTECA, en el marco de la jornada sobre el futuro del sector audiovisual, realizo estas declaraciones “TVE debería dar un nuevo paso dejando de pujar por derechos deportivos clave como la Champions League o las películas de estreno norteamericano. “Es inaudito que las televisiones públicas sean los principales clientes de las majors norteamericanas. Deberían cambiar de tendencia e invertir más en producto cinematográfico nacional”
Si se hiciera caso a Jorge del Corral, podría darse la paradoja de que, dado que el producto cinematográfico nacional tiene muy complicada su proyección en salas, RTVE invertiría el dinero público en un producto que difícilmente llegaría a los ciudadanos.
Pero se estarían dejando en manos de la televisión privada todos los contenidos de las majors, libres de la competencia de RTVE y de las Webs de descarga, todavía no condenadas por jueces y por tanto, no ilegales.
Tampoco lo tienen fácil las plataformas que intentan establecerse en España para la distribución de contenidos online. Netflix, plataforma que actualmente opera en Estados Unidos, "ve cada vez más difícil entrar en nuestro país" debido a que los "abusivos derechos de autor en España representarían un coste de 2 a 3 veces mayor que esos mismos derechos en los países de nuestro entorno, como Francia o Alemania".
Actualmente, Filmin es la única plataforma española que ofrece un abono con tarifa plana mensual, principalmente con un catálogo de cine español y europeo. Junto con Filmin, el día 14 de abril se anunció la puesta en marcha de otras dos plataformas mas para el visionado de películas online, Cineclick y Wuaki.tv. Youzee, iniciativa de las salas de Cine Yelmo, tiene también en marcha un proyecto que pronto verá la luz, aunque todavía está en fase de negociación de derechos de autor, por el que ofrecerá servicio online para series y películas. Otras, ya funcionando son Filmotech, iTunes, Mubi, Pixbox y ADNStream.
También los operadores de telefonía se han sumado, en los últimos meses, a la oferta de contenidos online. Así, movistar, videoclub, creado a finales del pasado año, e Imagenio, firmaron un acuerdo el pasado lunes dia 18 de Abril de 2011 con Twentieth Century Fox Home Entertainment por el que Imagenio y Videoclub Movistar incorporarán a su catálogo todas las películas de estreno del estudio cinematográfico.
La gran baza de estas plataformas, si consiguen un buen catalogo, una tarifa plana atractiva, y una interfaz sencilla y cómoda para el usuario es el visionado del contenido escogido en el momento que se quiera con una elevada calidad de visionado y lo que puede decidir al espectador a complementar la oferta audiovisual ofrecida por las televisiones tradicionales. Esta función, es lo que ha llevado al uso masivo de las webs de descarga y no el "todo gratis", como puede llegar a pensarse. Actualmente, muchos usuarios contratan, previo pago, cuentas Premium en webs de alojamiento masivo que les permiten una descarga rápida y sin esperas de los contenidos seleccionados. Además, encuentran contenidos que de ninguna otra manera estan accesibles. Estrenos de cartelera, de momento complicado encontrarlos en otras plataformas, y audiovisuales de todo tipo en alta definición que utilizan codecs de compresión específicos, como X.264, son un claro ejemplo. Las Majors tienen un largo camino por delante si quieren de verdad terminar con las descargas, ya que está en sus manos el que estas plataformas puedan ofrecer al espectador lo mismo que la red.
Pero de momento, y con la ley Sinde en su cuenta atrás con el claro objetivo de eliminar las webs de descargas, y con una cadena pública, privada de medios de financiación y sin posibilidad de pujar por demasiados productos del mercado americano, a lo que asistimos como espectadores es a una lucha tremenda por el control de audiencias e incluso de la red, y con un futuro incierto para la televisión pública, que si continúa restando audiencia a las televisiones privadas, seguirán los esfuerzos para eliminarla por completo, aunque sean los ciudadanos los que resulten perjudicados.
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